El acuerdo salió adelante con 423 votos a favor, 57 en contra y 174 abstenciones, y forma parte del paquete ómnibus digital que tiene como fin simplificar la normativa europea vinculada a regular el ámbito digital.
Para CEDRO esta decisión supone «dejar indefensos a los escritores, traductores, periodistas y editores ante el expolio que están desarrollando tanto empresas privadas como públicas» y se pone de manifiesto una vez más que «esta norma nació caducada».
Entre los cambios más relevantes figura el retraso de varias obligaciones que afectan directamente a la transparencia en el uso de contenidos generados por IA. En concreto, la exigencia de identificar mediante una marca de agua los contenidos creados con estas herramientas se aplaza hasta el 2 de diciembre de 2026, y las normas para sistemas de alto riesgo se posponen hasta 2027 y 2028.
El nuevo calendario normativo extiende la situación de desventaja para autores y editores frente a la actividad de las empresas desarrolladoras de IA. Esto mantiene la situación de inseguridad jurídica para el sector de la cultura escrita y permite que el uso de libros, periódicos, revistas y partituras protegidas continúe produciéndose sin la debida autorización, remuneración ni transparencia.
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