Madrid. 29/04/2026. El Centro Español de Derechos Reprográficos (CEDRO) celebró una rueda de prensa previa a la entrega del Premio CEDRO, que, en su décimo aniversario, reconoció al escritor y periodista Javier Sierra por su contribución a la defensa de los derechos de autor y la cultura escrita.
En el encuentro intervinieron Javier Sierra, escritor y Premio CEDRO 2026; Carme Riera, presidenta de CEDRO; y Jorge Corrales, director general de la Entidad, quienes pusieron de manifiesto que autores y editores reclaman un movimiento urgente de la Administración, basado en liderazgo, coordinación y cumplimiento efectivo de la ley, también en el ámbito de la inteligencia artificial (IA).
Los tres coincidieron en que la protección de los derechos de autor no es una cuestión sectorial, sino una decisión política que define el modelo de cultura y de democracia que se quiere construir.
La presidenta de CEDRO destacó que el galardón reconoce el firme compromiso de Javier Sierra con los derechos de autor: «Javier ha sido un altavoz contra la piratería, ha reclamado el liderazgo de las Administraciones Públicas en el fortalecimiento de la cultura escrita y ha advertido de los desafíos que la IA plantea para los creadores y para el conjunto de la sociedad». Por este motivo, subrayó que «diez años después, ese compromiso sigue siendo más necesario que nunca, como estamos viendo con el tema de la IA» y recordó que «sin respeto a los derechos de autor, no hay cultura sostenible».
El escritor agradeció este galardón y explicó que «nos enfrentamos a una lucha épica en dos frentes: por un lado, lograr una gestión material, de alcance planetario, de los derechos de autor, que incluya los usos que la IA hace de nuestros libros. Pero, por otro, contener las amenazas a la originalidad y a la libertad creativa a las que están abocándonos los algoritmos que alimentan esa Inteligencia Artificial. De cómo salgamos de ambos desafíos depende tanto el futuro económico como la solvencia intelectual de la literatura».
En este encuentro con los medios, el director general de CEDRO advirtió de que «la situación de los derechos de autor por la reutilización de los contenidos editoriales no ha mejorado». Según explicó, persisten problemas como la piratería del libro y la prensa, la falta de transparencia en la reutilización de publicaciones en el ámbito educativo y administrativo, la ausencia de información sobre derechos de autor y, ahora, se añade el impacto de la inteligencia artificial en la cultura escrita, una situación originada por «las políticas desequilibradas del "todo gratis"».
Desde CEDRO han valorado positivamente la reciente Declaración en favor de los derechos de autor y la propiedad intelectual aprobada por el Consejo de Ministros. Sin embargo, Corrales subrayó que «el reconocimiento no basta si no va acompañado de hechos y de un respeto real y efectivo por parte del sector público». También recordó que autores y editores no reclaman nuevos derechos, sino el cumplimiento de la ley vigente, basado en transparencia, autorización y remuneración justa, y ha advertido de que «sin mecanismos reales de cumplimiento, los derechos se convierten en una mera declaración formal».
En este sentido, Sierra puso el foco en la gestión de las Bibliotecas. «Muchas trabajan en precario, con escasez de personal y de medios. Y esas carencias se notan también en la ausencia de pagos de los cánones por derechos de autor que son comunes en países de nuestro entorno y que van destinados a compensar a los autores por el préstamo de sus textos. Las Administraciones deben ser conscientes de esos ahogos y dotar como se merece a una de nuestras mejores herramientas culturales».
En la sesión se recordó que, tal y como recoge el Observatorio de la Sostenibilidad de la Cultura Escrita, el estudio anual impulsado por CEDRO, los principales problemas a los que se enfrentan actualmente autores y editores son el incumplimiento de la Ley de Propiedad Intelectual y la normalización de usos no autorizados —que van desde la piratería y los usos en el ámbito educativo hasta la reutilización de contenidos editoriales por sistemas de inteligencia artificial—, así como la escasez de información sobre los derechos de autor y, especialmente, la falta de liderazgo del sector público en el respeto efectivo de la propiedad intelectual.
Por su parte, el escritor galardonado insistió en que «el principal problema no es únicamente el robo de contenidos, sino la permisividad institucional que lo hace posible por dejación», y pidió una acción coordinada que contribuya a generar una conciencia colectiva sobre lo que implica el acceso a la propiedad intelectual.
A pesar de la falta de avances institucionales, Jorge Corrales destacó que se están produciendo cambios positivos en la percepción de la ciudadanía. En concreto, subrayó que, según el Observatorio, existe una mayor valoración de la cultura escrita, una creciente desconfianza hacia las grandes tecnológicas y una demanda clara de liderazgo público para reforzar los derechos vinculados a la cultura escrita. Un consenso social que, insistió, legitima la acción pública para fortalecer el sector editorial y avanzar en su sostenibilidad. Asimismo, añadió que «mientras la sociedad está revisando valores y hábitos para cuidar mejor de sus creadores, otros colectivos siguen operando con modelos y lógicas del pasado».
Javier Sierra apuntó que «proteger los derechos de autor no es solo una cuestión que afecta a los creadores actuales, sino también una responsabilidad con los autores del futuro».
Sobre el impacto de la inteligencia artificial en la creación, se advirtió de que, bajo el paraguas de la inteligencia artificial, se están legitimando usos masivos de contenidos protegidos sin autorización ni compensación.
En consecuencia, tanto desde CEDRO como Javier Sierra solicitaron «una inteligencia artificial ética, transparente en cuanto al uso de las obras para su entrenamiento y desarrollo y una remuneración justa para los creadores de las obras que se utilizan en estos programas informáticos». Y apuntaron como modelos a seguir los liderados por Noruega, Países Bajos, Suecia y Francia.
El director general de CEDRO señaló que en el entorno digital se ha extendido la falsa idea de que los contenidos culturales son gratuitos, lo que pone en riesgo la sostenibilidad de la creación. Esta situación, manifestó, «se agrava con prácticas que eluden el pago de derechos y con el desarrollo de la inteligencia artificial, que reutiliza contenidos sin transparencia ni normas claras, provocando una pérdida real de derechos para los creadores».
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