13/01/2026
La senda de las editoriales universitarias
Joaquín Corbacho, secretario técnico de UNE
El mundo de la edición vive desde hace lustros en un constante estado de alerta. Cada año, incluso cada semana, los editores sufren los vaivenes de un sector que lleva resistiendo cambios de paradigma y reconversiones periódicas y constantes. No hay LIBER en el que no participe algún experto anunciando un inminente cambio (ya sea tecnológico, legislativo o logístico) que va a implicar un nuevo esfuerzo de adaptación extra para las editoriales.
Las editoriales UNE no han sido menos. Han sufrido en primera persona desde hace décadas las vicisitudes del complejo ecosistema editorial de nuestro entorno, pero con algunas particularidades añadidas que luego comentaremos.
La principal razón de ser de una editorial científica/universitaria es lograr transmitir el conocimiento que se generan en las universidades y centros de investigación a la sociedad. Y para llevar a cabo esa tarea cuentan normalmente con muy pocos medios, tanto humanos como presupuestarios.
Día a día estos sellos editoriales logran hacer auténticos milagros, sacando adelante proyectos de una factura impecable, tanto en lo científico como en lo editorial, optimizando al máximo unos presupuestos exiguos en muchos casos. Esta tarea, que no podría llevarse a cabo sin la pasión y el empeño de las editoras y editores, no siempre logra obtener el reconocimiento externo e incluso, por sorprendente que parezca, ni de su propia institución.
Y cuando la senda está llena de dificultades y retos solo hay una manera de recorrerla para salvar los obstáculos: hacerlo acompañado. Esa es la esencia de una asociación como la UNE, apoyar sus editoriales, sacar lustre al magnífico trabajo que realizan y dar altavoz a tan encomiable tarea.
Las editoriales que forman parte de UNE comparten en su seno alegrías y tristezas, se apoyan, coeditan y coordinan actividades entre ellas, en resumen, no compiten, cooperan. Esta fórmula ha conseguido que todos nuestros asociados hayan crecido mucho más de lo que lo hubieran hecho recorriendo el camino en solitario.
Al comienzo del texto mencionaba las particularidades de nuestro nicho, y es que la edición científica está pasando por una situación muy complicada: cada día amanecemos con noticias sobre malas prácticas en el ámbito de la investigación y de la edición: artículos fraudulentos, revistas depredadoras, inflación de citas, etc.
Además de estos problemas, nuestras editoriales se enfrentan a desafíos inherentes a su condición de editoriales científicas como por ejemplo la reglamentación de los usos de la IA, la protección de sus contenidos para que no sean devorados por los motores generativos o la protección y gestión de los derechos de autor dentro del ecosistema de la Ciencia Abierta, movimiento impulsado también por la Unión Europea y que está suponiendo, una vez más, un cambio de paradigma radical en el día a día de nuestros sellos editoriales.
Todo el movimiento de Acceso Abierto está trayendo muchas cosas buenas pero también otras malas como las cifras abusivas de cobro de APC´s y BPC´s (costes de procesamiento de artículos o libros) por las grandes multinacionales de la edición.
Aunque esta descripción de la situación no parezca muy halagüeña, nuestras editoriales siguen trabajando de la mejor manera que puede hacerlo un editor científico o universitario: cuidando a nuestros investigadores e investigadoras, firmando contratos sólidos que protejan los derechos de autor en cualquiera de los formatos de publicación, mimando los contenidos, aplicando procesos de revisión externa rigurosos y editando de una manera profesional, versátil y solvente.
Ante este panorama, nuestras editoriales siempre han contado con el apoyo de la UNE que a su vez cuenta con el imprescindible apoyo de CEDRO. El Centro Español de Derechos Reprográficos es mucho más que una entidad de gestión de derechos. En este momento CEDRO es una entidad clave en todo este complejo mundo, y además lleva años defendiéndonos, apoyándonos y asesorándonos. Cualquier gremio editorial siente CEDRO como su casa, porque lo es.
Quiero, además, romper una lanza a favor de la estrategia de CEDRO de generar debates clave como el que tuvo lugar el pasado 27 de noviembre bajo el título «Navegando por los derechos de propiedad intelectual: un conjunto de herramientas prácticas para investigadores como autores y usuarios». Igualmente, CEDRO organiza campañas de concienciación y proyectos clave que intentan formar desde la base en la conciencia de la protección de los derechos de autor, como el Programa ESDELIBRO.
Quiero terminar con una frase que solemos utilizar en la UNE con asiduidad: «Si el ecosistema editorial lleva 20 años en crisis y seguimos vivos, es que tan mal no estábamos». Y es cierto, debemos seguir trabajando con la misma profesionalidad, ilusión y empeño que siempre. Eso es lo que nos ha hecho sobrevivir durante los tiempos más complicados. Y seguiremos remando juntos, unidos y con el viento a favor de CEDRO.




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