Barcelona, 30/09/2026. Los recientes resultados de España en el informe PISA, que han reavivado el debate sobre la comprensión lectora, la capacidad de análisis y el pensamiento crítico entre los estudiantes, sirvieron también como punto de partida para reflexionar sobre los desafíos que afronta la educación en la era de la IA. En este contexto, CEDRO ha organizado en Liber, la Feria Internacional del Libro, la mesa redonda «Pensar, crear y respetar: educación para una ciudadanía crítica en tiempos de la IA».
El debate, en el que se reflexionó sobre cómo fomentar entre el alumnado y el profesorado el respeto al pensamiento crítico y la creación intelectual, contó con la participación de Eduard Escoffet, director de la Institució de les Lletres Catalanes; Sonia Fernández Cuenca, directora general d'Innovació, Digitalització i Currículum; Gemma Lienas, escritora y presidenta de ACEC; y Santiago Romero, director general de ANELE. La sesión ha sido moderada por Carme Riera, escritora y presidenta de CEDRO.
En la apertura de la sesión, Carme Riera subrayó que la formación en propiedad intelectual puede contribuir a desarrollar una ciudadanía más crítica, responsable y comprometida con la creación y el conocimiento. En este sentido, señaló que «los derechos de autor se pueden considerar una competencia transversal».
Respecto a los resultados de PISA, Riera manifestó, para mejorar las estadísticas, «los esfuerzos deben centrarse en disponer de una ciudadanía libre y con criterio. Que sume a la sociedad y que no reste».
Sobre ello, Lienas profundizó en la importancia de la autoría, de enseñar a los lectores a respetar la autoría porque es una forma de crear lectores críticos, que es «exactamente lo que necesitamos. La IA, además de modificar la forma de trabajar, tiene que ver con la pérdida de derechos y de recursos económicos para quien se dedica a escribir y a traducir».
Por su parte, Fernández explicó que Cataluña ha apostado por «un modelo propio: un acceso a la digitalización progresivo y por etapas, de menos a más, en función de la edad del alumnado». Además, destacó que «sin conocimientos sólidos, ningún alumno puede evaluar lo que le dice una inteligencia artificial».
La responsable educativa también recordó la importancia de conocer las implicaciones legales del uso de estas herramientas en las aulas y manifestó que «introducir una obra protegida en una herramienta de IA para resumirla o transformarla puede requerir la autorización de quien tiene los derechos». En este contexto, defndió que «en la era de la IA, la mejor preparación sigue siendo un buen libro leído con atención».
Escoffet reiteró la necesidad de reforzar el conocimiento de las literaturas y de sus autores, así como la transmisión intergeneracional de ese patrimonio cultural. Según explicó, este esfuerzo resulta fundamental no solo para preservar la cultura, sino también para fortalecer la capacidad crítica de los lectores del futuro y garantizar que los estudiantes puedan desarrollar plenamente las profesiones a las que aspiren, incluidas las vinculadas a la creación y la edición.
Además, advirtió de que detrás de cada respuesta generada por una herramienta de inteligencia artificial existe el trabajo previo de numerosos autores y creadores. «Nada nace por generación espontánea. Detrás de cada frase formulada por una IA hay muchos escritores que han alimentado esta tecnología, a menudo sin su autorización», manifestó. Por ello, defendió la necesidad de seguir generando nuevo conocimiento, reivindicar la figura del autor y ejercitar la capacidad crítica. «No podemos delegar la lectura y la escritura en máquinas», añadió.
Por su parte, Romero puso el foco en el valor de los materiales educativos de calidad como herramientas fundamentales para el aprendizaje. En este sentido, señaló que estos recursos «son fruto de un trabajo intelectual que organiza el conocimiento y apoya al profesorado, facilitando el proceso de aprendizaje».
Además, destacó que reconocer la autoría de los contenidos y aprender a contrastar las fuentes contribuye a formar estudiantes con criterio propio. Sobre la incorporación de la inteligencia artificial en las aulas, manifestó que esta tecnología debe utilizarse «con una finalidad pedagógica clara y respetando la creación intelectual», de manera que ayude al alumnado a desarrollar su capacidad de comprender, crear y pensar por sí mismo.
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