El objetivo de esta «presunción de uso», que modificaría su legislación de la Propiedad Intelectual, es que se aplique ante cualquier controversia en materia civil, siempre que haya indicios verosímiles. Será, por tanto, el proveedor del modelo o sistema de IA el que deba demostrar que no se ha producido tal uso.
Desde CEDRO, valoramos muy positivamente la iniciativa que, «aunque no tenga todavía carácter normativo, supondría un avance significativo para la protección de los creadores y los derechos de autor. Precisamente, este es el camino que buscamos que se siga en España».
En nuestro país, tal y como comunicamos hace unos meses, cerca de 1.000 escritores y traductores han suscrito ya el «Manifiesto por una IAG sostenible» de la Conferencia de Asociaciones de Escritoras y Escritores, que tiene como fin reclamar que se cumplan los principios de autorización, remuneración y transparencia en el uso de libros, periódicos y revistas para el entrenamiento de la inteligencia artificial generativa.
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