El sector del libro en general, y los medios de comunicación, en particular, se están centrando casi exclusivamente en los aspectos de la digitalización que tienen que ver con la venta de contenidos digitales (e-books), sin darse cuenta que existe un amplio abanico de opciones para
y las posibilidades que nos brindan las tecnologías de la información y la comunicación
, que actualmente representan el 99% del mercado.
. Cada vez se venden menos cantidades de libros pero de un mayor número de títulos, mientras el número de «best sellers» anuales, con ventas millonarias, se reduce paulatinamente.
Así pues, parece claro que el mercado del libro necesita abordar estrategias
alternativas al mercado de masas, y abordar planteamientos propios de los
modelos de economías de nicho (long tail). Se hace necesario un desarrollo más eficaz y competitivo de la impresión bajo demanda (IBD), sistema que parte de la digitalización de contenidos, como fórmula de atender una demanda cada vez más fragmentada. Este tipo de iniciativas permitirían disponer siempre de todos los libros del catálogo editorial para su impresión desde un ejemplar. Siguiendo el ejemplo de otros países,
han de ser los distribuidores quienes lideren este proyecto en colaboración con editores, libreros y socios IBD.
Otro punto determinante en este nuevo mercado será la posición de la
cadena de comercialización del libro respecto a las nuevas formas de vender, es decir, la
aplicación de técnicas de márketing en Internet. En España, son escasas las iniciativas que en su momento apostaron por la venta de libros a través de la red, y que cuenten con un desarrollo adaptado a la realidad actual en tiendas virtuales. Contamos con un claro déficit a este respecto.
A esta necesidad de adaptación a una nueva forma de venta, debe unirse el que
nos enfrentamos a la competencia que suponen las grandes plataformas de venta, desde hace tiempo consolidadas en Internet (iTunes e iBookstore de Apple, Amazon con su espacio de contenidos para Kindle, Google con su estrategia Google Books …) o de los operadores de comunicaciones que están desarrollando sus propias tiendas de venta en línea (Telefónica, Vodafone…).
En este sentido, una de las labores fundamentales del distribuidor será
adaptarse, en colaboración con las librerías, a las nuevas formas de venta que supone la presencia en la red.
Por último, y no menos importante, la necesidad de contar con metadatos completos y actualizados sobre los libros en venta, que es algo muy importante para la venta de libros en una la librería tradicional que cuente con una mínima mecanización, realmente se convierte en algo fundamental para cualquier estrategia de venta de libros (sean físicos o digitales) a través de la red.
A este respecto, una de las prioridades para el sector en su conjunto, deberá ser el apoyo al desarrollo de
DILVE como base de referencia de la oferta editorial española (con datos completos y con antelación a la salida al mercado del libro), de forma que pueda servir como fuente de información para los escaparates digitales de las librerías.