21

enero

2011

Mis conclusiones de la jornada de AmChamSpain: la propiedad intelectual como motor de desarrollo

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Por Susana Checa, jefe del Departamento de Licencias de CEDRO

El 19 de enero asistí a unas jornadas sobre propiedad intelectual que organizó la Cámara de Comercio de EE.UU en España (AmChamSpain). Justin Hughes, senior advisor en la Secretary of Commerce, ofreció una interesante conferencia en la sesión plenaria donde analizó la evolución legislativa mundial relativa a los distintos usos de las obras de creación en el actual contexto tecnológico.

Uno de sus principales argumentos ―con el que creo que todos estamos de acuerdo― es que la legislación, por muy protectora que sea de los Derechos de Autor, siempre queda por detrás de la realidad tecnológica. Ahora son las instancias judiciales quienes tienen que, en su función interpretativa, aplicar las leyes actuales de tal forma que sean efectivas frente a “modelos de negocio” creados para explotar copias ilícitas de obras de creación.
El entrecomillado tiene, en mi opinión,  un importante significado, que Justin Hughes explicó claramente, y que analizo a continuación. Desde su punto de vista, los modelos tradicionales de explotación de derechos de autor, regulados en las distintas leyes de Propiedad Intelectual, responden, de forma muy sucinta, a dos esquemas básicos de uso de obras protegidas:


- Uso por individuos (explotación a pequeña escala): requiere establecer sistemas que permitan acceder individualmente a obras protegidas junto a la debida compensación para sus titulares de derechos. En España estaríamos hablando de la excepción de copia privada.

- Uso empresarial (explotación a gran escala): necesitan de la autorización del titular o de la entidad de gestión correspondiente para acceder a obras protegidas.  En caso de no obtenerla, estaríamos ante una actividad ilícita, cuando no delictiva. En España, un ejemplo de este modelo serían las licencias que concede CEDRO para la reutilización de los contenidos de los libros y revistas de su repertorio.


Estos dos ámbitos están regulados en las legislaciones de la mayoría de los países, otra cosa bien distinta es que se cumplan o no las disposiciones legales.

Sin embargo, existe otro tipo de explotaciones masivas de copias ilícitas de obras protegidas que se realizan por los individuos en Internet ―un claro ejemplo son las redes P2P―. Estos sistemas son la base de modelos de negocio para empresas que nada tiene que ver con las industrias culturales y con los que ningún legislador había contado.

No parece pacífica ni única la solución que se plantean legisladores y jueces para desarrollar medidas o dictar resoluciones que, de forma inequívoca, resulten eficaces.

La conclusión principal de Hughes no pudo ser más clara: ni el capital español puede invertir en nuevos talentos si no hay un modelo que garantice la seguridad jurídica de su inversión, ni el capital extranjero va a arriesgar sus inversiones cuando España encabeza las listas internacionales de piratería. Teniendo en cuenta, además, que nuestro país debería estar a la cabeza en la protección de la propiedad intelectual, tanto por el talento demostrado en todos los ámbitos de la investigación y la cultura como por tratarse de una potencia económica desarrollada.

Es decir, la innovación y, en consecuencia, el desarrollo económico, científico-técnico y social de un país que necesita basar su desarrollo en algo más que el turismo y el ladrillo depende, a día de hoy, de la valentía de nuestros legisladores para proteger a los creadores y a las industrias culturales y para facilitarles modelos de explotación seguros para sus obras.
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1 Comentario

  1. 1 Rafael Castellano de la Puente 12 jul

    Comentario reproducido íntegramente del antiguo blog de CEDRO

     

    Desviándome hacia la parábola, pienso que la consideración de gran parte de la sociedad hacia lo creativo como asunto frívolo o cosa de personas geniales dedicadas a menesteres no transaccionables, y que por tanto perecen de inanición, se han buscado su sino por meterse en su torre de marfil o barril
    diogeniano (sin calefacción ni despensa). Ignorados y tragados por el
    frío y la hambruna, dada su negativa a producir tornillos, chips, piezas de automóvil, diagnósticos, proyectos de infraestructuras, o promesas políticas. A su afán, en suma, de automarginarse. Y se me ocurre que en la pedagogía que este país ha
    recibido se incidió mucho, e ignoro si se reincide, en aquella conseja
    cruel que pudo ser obra de La Fontaine, o recuperada del esopismo
    clásico por los Ilustrados. Sí, me remito a “La Hormiga y la Cigarra”. Desde no
    recuerdo qué curso, se nos puso como tarea memorizarla y recitarla.

    Personalmente, me pareció de forma vaga, era un crío, un paradigma de insolidaridad, avaricia, incomprensión cruel; de un muérete, que no sabes acarrear fardos. Tesis absolutamente desprovista de aquella humanidad básica que por otra parte y asignatura se nos inculcaba.

    La Hormiga había trabajado todo el verano amenizada por los cánticos, sinfonías u óperas, o cuentos, o versos, de la Cigarra. Llega el invierno, y el repelente personaje que la Hormiga personifica le cierra la puerta en los morros a la Chicharra, la gran virtuosa. No merece un puesto ante el hogar, ni un grano de trigo: su única habilidad es el Arte. En esas seguimos, pues. Toda inventiva (indispensable para que los trabajos pesados, e incluyo los mentales, se lleven a cabo en grata compañía) debe ser gratis, o debe pagarla el Gobierno (la eterna
    excusa) y allá quien opte por ganarse la hogaza de esa forma.

    Es la Hormiga la primera figura mítica que refleja a la actual ‘freelosofía’ española ante todo cuanto signifique valores no por intangibles menos valiosos. ‘Freelosofía’ cargada de demagogias diversas y que de nuevo nos conduce a la vida perra de quien un día decidió comunicar conocimientos, armonías, historias, libros,
    suspense, guiones , reportajes. ¿Por qué no vamos todos a la Huelga de
    Creativos? Nadie se ha planteado qué sucedería, en el terreno de la
    economía del Ocio y el trust de la Publicidad, o quizás rebelión de las
    masas, si se produjese una Huelga de Futbolistas. Ellos también son
    cultura, conste. Anticipémonos.

Comentario

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