La creatividad ―el talento de los ciudadanos— está llamada a sustituir al ladrillo en el nuevo modelo económico de la Sociedad del Conocimiento.
Hace apenas unas semanas el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Barroso, explicaba que la nueva estrategia económica de la UE pasa por el desarrollo de una
En líneas generales esta idea también se ha puesto de manifiesto en el
Foro Europeo de Industrias Culturales, que se ha celebrado en Barcelona, los pasado 29 y 30 de abril, y en el que he participado como presidenta de
IFRRO.
En mi intervención expliqué que la
gestión colectiva de derechos es una de las principales herramientas para proteger y estimular la propiedad intelectual, y que las entidades de gestión, incluido
CEDRO, se están
adaptando a las necesidades de los titulares y usuarios para facilitar el acceso legal a obras protegidas por el Derecho de autor en el ámbito digital.
En este sentido, por ejemplo, el papel de las entidades de gestión en el desarrollo de las
bibliotecas virtuales es de gran utilidad puesto que facilitamos los procesos de digitalización masiva y podríamos gestionar con la máxima eficacia las obras huérfanas (a estos dos temas clave, les dedicaré más adelante un artículo en este blog).
Para concluir, abogué por
desmontar el argumento demagógico de “cultura gratis” en un modelo de negocio donde no se cuestiona pagar por todos los servicios (dispositivos, energía, etc.), pero sí por lo que realmente tiene valor: los contenidos.
En este puzle de la Sociedad del Conocimiento, la pieza fundamental para completarlo es la
protección y fortalecimiento de los derechos de propiedad intelectual. Precisamente como garantía para el desarrollo de la creación y la innovación, motores de crecimiento sostenible de la economía, la cultura, la ciencia y del progreso y la cohesión social. Este puede ser el resumen de lo que fue mi intervención en el Foro.