¿Debo registrar como marca el título de mi libro?

¿Debo registrar como marca el título de mi libro?

23/01/2018

Por Paz Martín, abogada. CEO en Legal Things Abogados.

En el mundo literario y editorial están presentes, como no podía ser de otra forma, los derechos de propiedad intelectual que, como es sabido, nacen por el mero hecho de la creación. No obstante, siempre aconsejaremos realizar el correspondiente depósito de la obra ante el Registro de la Propiedad Intelectual o algún registro que deje constancia y que ofrezca unas mínimas garantías de prueba en cuanto a fecha, autoría y contenido (depósitos notariales y otros servicios online).


¿Nos hemos planteado proteger el título como marca de forma que tengamos una protección reforzada sobre dicho título? 

La protección que confiere la Ley de Propiedad Intelectual incluye el contenido de la obra y también su título, siempre que sea original. No obstante, en determinadas circunstancias, puede ser recomendable complementar la protección del título a través de su registro como marca.

Es frecuente que no se registre como marca el título, lo cual, si se quiere publicitar la obra y «moverla» más allá de las editoriales, puede resultar un problema no solo por la marca en sí misma, sino por los dominios en Internet, los perfiles en redes sociales y el propio marketing que pueda girar en torno a la misma. Además, registrar el título nos puede dar fuerza a la hora de «negociar» la puesta en el mercado de nuestra obra.

Los derechos de autor y los derechos de marca pueden coexistir y, de hecho, son perfectamente compatibles. Es más, su ámbito de protección es diferente. El derecho de autor nace con el mero hecho de la creación (no es necesario el registro) y la marca solo nace por el registro (salvo contadísimas excepciones). La marca proporciona un derecho de exclusiva, consistente básicamente en la facultad de impedir que otros utilicen el mismo signo. Ese derecho de exclusiva se adquiere por diez años y se puede renovar de forma indefinida. 

La marca cumple un papel en el mercado: identificar un determinado origen empresarial y evitar la confusión pues, al fin y al cabo, la marca indica el origen del producto (en este caso de la obra, es decir, el propio autor).

¿Para qué nos sirve una marca?

· Para impedir que un tercero utilice el mismo título en una obra.
· Para impedir que un tercero utilice un dominio en Internet que coincida con el título de mi obra.
· Para poder eliminar perfiles en redes sociales que estén utilizando el título de mi libro (sobre todo en los casos en los que se hace un mal uso de dicho nombre).
· Para poder conceder una licencia si el libro se convierte en un éxito y salta, por ejemplo, al cine…
· En un momento dado, incluso, para hacer merchandising (por qué no).

¿Por qué registrar una marca?

Evidentemente, no es obligatorio y se puede publicar una obra sin haber registrado el título como marca pero, desde luego, es una excelente herramienta de protección y defensa frente a las imitaciones (ojo, solo del título):
- Es económico (se paga una vez y se obtiene protección durante diez años).
- Sirve para negociar.
- Protege la obra de usos de terceros que quieran reutilizarla.
- Proporciona tranquilidad.

¿Dónde se registra una marca?

Las marcas se registran en las oficinas de marcas de cada país. Hay que tener en cuenta que son derechos territoriales y la protección que dispensa abarca solo el territorio nacional, por lo que esto deberá ser tenido en cuenta en el caso de que la obra se publique en otros países. En tal caso, podría ser aconsejable el registro en dichos países. Si nos movemos en el ámbito de la UE, tal vez podríamos acudir a su marca, única con efectos y protección en todos los países de la Unión.

Aunque el registro puede hacerse directamente, existen profesionales especializados: los «agentes de la propiedad industrial», que realizan una labor no solo de registro y de gestión de la marca, sino también de asesoramiento.

Y, por último, y no menos importante, vivimos en un mundo cada vez más «virtual», donde la marca tiene su proyección en Internet a través de los nombres de dominios, los perfiles en las redes sociales, etc. Además de registrar la marca, sería oportuno, a la vez (y con un coste mínimo), solicitar algún dominio y, por supuesto, reservar los perfiles en las redes sociales que nos interesen.

Una labor preventiva no solo del contenido de nuestra obra, sino de su título (por el que será conocido y, quien sabe, si un éxito) nos ahorrará muchos quebraderos de cabeza.

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