Una biblioteca se encuentra en pleno proceso de digitalización. Hay un libro cuyo autor es desconocido. ¿Sabes cómo se denomina a estas obras? Huérfanas. Sin embargo, el término no es exclusivo para aquellas creaciones cuyo autor no está identificado. También son huérfanas aquellas cuyos titulares están perfectamente identificados, pero por los motivos que sean no pueden ser localizados.
Este es el caso, por ejemplo, de un autor cuya obra queremos utilizar y que ha desaparecido. O, por ejemplo, el autor ha fallecido y no sabemos quiénes son sus herederos. El problema surge cuando un usuario desea utilizar esas obras. ¿A quién puede pedir la autorización para poder emplear esa obra? Y es que cuando hablamos de obras huérfanas estamos refiriéndonos a obras que están protegidas por Derecho de Autor. Por ello, su uso requiere la autorización del titular de derechos. Y si no podemos contactar con él, ¿cómo podemos usar esas obras de un modo legal?
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